Tiendas online
Entra gente en tu tienda todos los días y casi nadie compra.
El tráfico no suele ser el problema. Lo que pasa entre que alguien entra y alguien paga, sí. Ahí es donde trabajo.
Puede que te suene
No te falta tráfico. Te falta que rinda.
- Cada mes entra más gente en la tienda y la facturación se queda donde estaba.
- Las campañas traen visitas, el carrito se llena y el pedido no se cierra.
- Cambiar precios y existencias en todo el catálogo se lleva una mañana entera.
- Las preguntas de siempre, dónde está mi pedido y cómo devuelvo, las contestas tú una a una.
- En la temporada fuerte la tienda se pone lenta justo el día que más pedidos hay.
Ninguna de estas cosas se arregla trayendo más visitas. Son volumen, y el volumen lo sostiene un sistema, no una persona delante de la pantalla.
Cómo lo monto
Tu tienda no es la plantilla. Es lo que hay debajo.
Casi todo lo que se vende como mejora de una tienda online es un cambio de piel: otra plantilla, otro banner, otro botón. La tienda se ve distinta y vende lo mismo.
Debajo están el catálogo, lo que pasa en cada visita y las decisiones que se toman con eso. Ahí es donde pongo la inteligencia artificial: leyendo lo que entra, manteniendo las fichas al día y avisando de lo que se ha roto antes de que se note en la caja.
Con eso, crecer deja de ser meter más tráfico por arriba. Es que cada visita que ya tienes valga más y que la tienda aguante cuando llegue el mes bueno. Y si mañana cambias de plataforma, lo de debajo sigue siendo tuyo.
Dónde se gana
Esto es lo que deja de depender de ti.
El catálogo al día
Precios, existencias y fichas se actualizan solos, con tus reglas.
iiLa ficha que vende
Cada producto contado entero, sin escribir mil veces lo mismo.
iiiEl cliente que vuelve
El aviso justo a quien toca, cuando todavía sirve de algo.
ivLa tienda que aguanta
Velocidad, avisos y copias: el mes bueno deja de dar miedo.
Qué cambia
El trabajo no desaparece. Deja de hacerse a mano.
Antes, la semana se va en sostener la tienda —catálogo, incidencias, correos— y lo que haría crecer el negocio espera siempre a la semana que viene.
Después, lo que se repite corre solo, la tienda avisa cuando algo se sale de lo normal y tú decides sobre lo que el sistema te pone delante. El mismo tráfico deja más, y la temporada fuerte se prepara sola en vez de sostenerse a pulso.
Aquí no vas a encontrar porcentajes. Los números que tengo son de mi propia operación y no dirían nada de tu tienda, y los de otros no son míos. Cuando tu tienda esté medida, el número será tuyo y lo verás en tu informe.
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Si no sabes dónde se está perdiendo.
Antes de tocar nada, mirar la tienda entera una vez al año y ponerle número a cada fuga. De ahí sale el orden de lo que conviene hacer primero.
- La salud del negocio y los datos que ya tienes
- La tienda, el correo y lo que trae las visitas
- Un orden por lo que más pesa, no una lista de deberes
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Si ya sabes qué te está costando.
Hay trabajos que se hacen una vez y quedan hechos, y hay rutas que avanzan mes a mes hacia un objetivo tuyo. Las tres formas de entrar están explicadas en la portada.
- Se entrega funcionando, con la formación incluida
- Cada mes cierra un resultado, no unas horas
- La ruta se replantea cuando cambia tu objetivo
Preguntas frecuentes
Lo que me preguntan antes de tocar una tienda.
¿Hace falta cambiar de plataforma?
Casi nunca. La tienda que tienes suele aguantar mucho más de lo que parece, y cambiarla es un proyecto en sí mismo que frena la venta mientras dura. Solo te lo propongo cuando la plataforma es el problema, no cuando me viene bien a mí.
¿Esto sirve para una tienda pequeña?
Sirve sobre todo para una tienda pequeña. Cuanta menos gente hay detrás, más pesa cada tarea que se repite y más se nota quitarla de en medio. Lo que monto es para negocios de unas pocas personas, no para grandes cuentas.
¿Tengo que dejar de vender mientras se hace?
No. Se trabaja sobre lo que ya hay, por partes, y lo que se toca se prueba antes de que lo vea un cliente. Una tienda parada cuesta más que cualquier mejora.
¿Y si mi catálogo cambia todos los días?
Mejor. Es justo donde más se nota: cuanto más se mueve el catálogo, más tiempo se va en sostenerlo a mano y antes se paga solo que deje de hacerse así.
¿Quién se queda con los datos de mi tienda?
Tú, y en un formato del que puedas salir. No trabajo con nada que encierre tu información ni que te obligue a seguir conmigo para poder usarla. Es lo mismo que te recomendaría si no fuera yo quien lo monta.
¿Cuánto tarda en verse algo?
Lo primero suele estar funcionando en semanas, no en meses. Depende de qué haya que tocar y de lo rápido que lleguen los accesos, que casi siempre es la parte que manda en el plazo.
¿Y si ya tengo a alguien llevando la tienda?
Entonces trabajo con quien la lleva, no en su contra. Lo que hago va por debajo de lo que ya está montado, y quien mantiene la tienda suele ser el primero en notar que le quitan trabajo de encima.
La puerta
Cuéntame qué está pasando en tu tienda.
Media hora, sin compromiso y sin presentación comercial. Me dices qué número no te cuadra y te digo dónde miraría yo primero, cómo se arregla, y si no puedo yo, quién.
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