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CategoríaNegocio y propósito

Terminé el blog de mi web y no lo he publicado

Doce artículos migrados, todo funcionando y una decisión incómoda: estaba terminado y no servía.

31 agosto 20262 min de lectura

Hace unos días terminé el blog de esta web. Páginas, artículos, buscador de temas, direcciones antiguas conservadas una a una.

No lo he publicado.

Lo que había dentro

Doce artículos migrados del sitio anterior. Nueve hablaban de mentalidad y de propósito.

Las dos secciones que justifican que yo tenga un blog —juzgar lo que sale nuevo y enseñar lo que construyo— estaban vacías. Cero artículos.

Publicarlo así habría sido abrir un sitio que dice de sí mismo lo contrario de lo que hago.

Estaba terminado y no servía

No es un fallo de ejecución. Está todo hecho y todo funciona.

Es que terminé de construir sin haber decidido nunca cuándo aquello estaría listo para salir. Y no son la misma fecha.

Y esto no me pasa solo a mí

Lo veo todas las semanas en empresas que no tienen nada que ver con la mía.

El sistema de presupuestos automatizado, montado y probado, que seis meses después nadie usa porque el comercial los sigue haciendo como siempre.

La tienda nueva, más rápida y mejor hecha que la anterior, que vende exactamente lo mismo que vendía.

El CRM implantado con todos sus campos, todos sus usuarios y ni un solo dato dentro.

Ninguno está a medias. Los tres están terminados. Ninguno ha cambiado nada en la empresa que lo pagó.

El fallo está en cómo se cierra el encargo

Cuando un trabajo se describe en piezas, terminar la última parece el final. Es solo el final de las piezas.

Que la cosa haga aquello por lo que pagaste es otra pregunta, y casi nunca está escrita en ningún sitio. Así que no la hace nadie: ni quien ejecuta, ni tú.

La frase que lo evita

Se escribe al principio, no al final. En el mismo momento en que autorizas el trabajo:

Sabré que esto ha servido cuando pase esto otro.

No qué se entrega. Qué tiene que ocurrir después para que haya valido la pena.

Con el CRM sería: sabré que ha servido cuando pueda ver en dos clics qué presupuestos llevan más de quince días sin respuesta. Con esa frase escrita antes, una implantación sin datos dentro no llega a darse por terminada.

La mía, escrita tarde, es esta: el blog está terminado cuando lo que hay dentro sostiene lo que digo que hago.

Compruébalo hoy

Coge lo último que diste por cerrado este año. Una implantación, una reforma, una contratación.

Pregúntate qué medías el día que dijiste que estaba hecho.

Si medías entrega, todavía no sabes si funciona. Y llevas desde entonces creyendo que sí.

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